Helenio Herrera no se cree que Cruyff pueda fichar por el Levante, y se juega sus calzoncillos, y se quita el sombrero cuando se entera de su contratación

Emilio Nadal

En realidad nunca sabremos con certeza que ocurrió con los gayumbos de Helenio Herrera en esa predicción errónea que efectuó al negar la contratación de Cruyff por el Levante. Del mítico y legendario entrenador se puede acentuar su poliédrica concepción del fútbol. Su mente nunca paró de cavilar ideas que trató de poner en práctica en los distintos equipos a los que dirigió en su dilatada carrera profesional. Es posible seguir su rastro en la construcción del gran F.C. Barcelona de la década de los cincuenta. Su ascendente se manifestó en el Inter de Milán que conquistó en propiedad dos Copas de Europa en los años sesenta. Si bien no fue el inventor del Catenaccio como modelo, sí que fue el primero que aplicó esa filosofía en equipos del calado del Inter con éxito. Introdujo la figura del líbero y dejó infinidad de sentencias que forman ya parte de la esencia del fútbol.

Su ascendente fue sobresaliente en el balompié transalpino y sus reiterados triunfosle convirtieron en un entrenador muy reclamado durante los años cincuenta-sesenta. Básico para entender la evolución del fútbol en aquellos tiempos, no puede decirse lo mismo de sus dotes como clarividente. Y sirva como ejemplo de esta aseveración su posicionamiento en el debate gestado en torno al fichaje de Cruyff como futbolista vinculado al Levante, si bien parece una certeza irrefutable que amalgamar las dos variables presentadas parecía un suicidio. Los hechos remontan a los días finales de febrero de 1981. Helenio Herrera comandaba el banquillo del F.C. Barcelona. El viernes 27 de febrero al filo del mediodía el preparador comparecía en rueda de prensa en el Nou Camp para atender a los medios de comunicación en la previa del choque que medía al Barça contra el Hércules. En el interior de su mente se dibujaba el encuentro.

No parecía sencillo en su ejecución. La escuadra alicantina había conquistado a lo largo del curso once positivos como rival. Los positivos, hoy ya en desuso, advertían de su peligrosidad como adversario, aunque el F.C. Barcelona estaba en luna creciente y se postulaba como uno de los principales candidatos a la consecución del título liguero. El Hércules monopolizaba sus reflexiones, pero un periodista catalán cambió el sentido de la rueda de prensa y le preguntó por el fichaje de Johan Cruyff por un Levante que se militaba en la Segunda División. El técnico había apostado sus calzoncillos a que esa contratación no se cerraría. Su salida fue espectacular ante la carcajada general del auditorio. “Yo por lo menos sigo todavía con mis calzoncillos”.

Y su incredulidad no se había apagado a pesar de la entente alcanzada. “No me lo creo todavía lo del fichaje. En realidad no me lo creeré hasta que le vea jugando con el Levante, pero volvamos al partido que es lo que me interesa”, manifestó ante la abierta sonrisa de los periodistas. Una jornada después, sábado 28 de febrero, cuando se presagiaba el debut del astro holandés con la camiseta granota frente al Palencia, Helenio Herrera rectificó apelando al diáfano sentido del humor que siempre le caracterizó. El Mundo Deportivo lo reflejó el domingo 1 de marzo. Uno de los redactores le preguntó si ya se había fotografiado perdiendo esa personal prenda interior. Su respuesta fue la siguiente: “Sí, claro. Dije que me apostaría los calzoncillos si Cruyff fichara por el Levante. Parece que así ha sido, no? Pues he perdido la apuesta”. Y se congratuló por la calidad de la apuesta efectuado por el club de Orriols. “La verdad es que debo reconocer que el Levante ha realizado un gran fichaje y yo me quito el sombrero”.        

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