{"id":118,"date":"2021-02-23T12:26:00","date_gmt":"2021-02-23T12:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/futbol-vintage.es\/?p=96"},"modified":"2021-02-23T12:26:00","modified_gmt":"2021-02-23T12:26:00","slug":"el-dia-que-el-todopoderoso-llevaba-el-diez-en-la-espalda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/futbol-vintage.es\/index.php\/2021\/02\/23\/el-dia-que-el-todopoderoso-llevaba-el-diez-en-la-espalda\/","title":{"rendered":"El d\u00eda que el Todopoderoso llevaba el diez en la espalda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Hoy llevas el diez de los grandes. No hace falta que bajes en exceso. Tienes que buscar los huecos y trata de enlazar con los atacantes. Juega tranquilo, advirti\u00f3 Juande Ramos en la charla personalizada previa al partido de Liga. Sergio Ballesteros escuchaba con atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Aquella tarde del domingo 19 de marzo de 1994 Dios Todopoderoso, siguiendo la terminolog\u00eda acentuada por el m\u00edtico Carlos Ayats, en sus personales y apasionadas narraciones, e omnipotente, podr\u00edamos a\u00f1adir, en aras a dignificar todav\u00eda m\u00e1s su figura, Sergio Ballesteros luc\u00eda a su espalda un n\u00famero con resonancias b\u00edblicas en el contexto del balompi\u00e9 cuando los n\u00fameros reflejaban las condiciones de los jugadores y ofrec\u00edan una informaci\u00f3n suplementaria acerca de sus caracter\u00edsticas y posicionamiento sobre la faz del terreno de juego. Por tradici\u00f3n, el diez era el n\u00famero de los grandes escogidos para la pr\u00e1ctica del f\u00fatbol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el nueve evocaba la figura del delantero centro, hubo una \u00e9poca en la disciplina en que las botas del diez garantizaban una magia y una exquisitez superlativa. Eran los borcegu\u00edes m\u00e1s distinguidos del plantel. Aquella jornada Juande Ramos, conductor de los destinos granotas desde el banquillo, tuvo una revelaci\u00f3n y estim\u00f3 conveniente que el hoy gran capit\u00e1n del mejor Levante luciera tan sagrado y legendario n\u00famero en el reverso de la el\u00e1stica azulgrana. El Levante se med\u00eda al Sant Andreu en el feudo de Orriols en un partido que estaba adscrito al Grupo III&nbsp; de la Segunda Divisi\u00f3n B. Los hechos remontan a mediados de los a\u00f1os noventa cuando la carrera de Sergio Ballesteros estaba todav\u00eda en maitines. El Levante iba como un tiro despu\u00e9s de encadenar trece victorias consecutivas en el arranque de la competici\u00f3n liguera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su dominio era incuestionable. Ning\u00fan adversario fue capaz de discutir su supremac\u00eda con argumentos en el campeonato de la regularidad. Ballesteros por aquellas fechas era Sergio, intentaba sobrevivir entre profesionales curtidos con infinidad de heridas de guerra, y se part\u00eda el pecho en cada acci\u00f3n desde la l\u00ednea de medios aunque, en ocasiones, se ubic\u00f3 unos metros por detr\u00e1s y, tal y como sucedi\u00f3 en el enfrentamiento ante el Sant Andreu, y m\u00e1s tarde frente al Real Murcia y Andorra, tambi\u00e9n estaba programado para jerarquizar el juego desde la mediapunta. \u201cTengo un buen recuerdo de aquellos partidos. Es de esas im\u00e1genes que perdurar\u00e1n en un futuro\u201d, relata nuestro protagonista cuando echa la vista atr\u00e1s y descubre su pasado quiz\u00e1s m\u00e1s desconocido como profesional del bal\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente que en la trayectoria en el Levante de Sergio la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Tenerife, fechada en el transcurso de la temporada 1995-1996, marc\u00f3 una frontera de separaci\u00f3n entre ambos componentes. Aquella entente se rompi\u00f3 en mil pedazos de repente. Fue un golpe s\u00fabito e hiriente para el imaginario del levantinismo. Sergio era uno de los suyos. Con posterioridad a esa confrontaci\u00f3n copera surge la estela de un jugador que comienza a responder por Ballesteros ubicado en el eje central de la zaga que recorri\u00f3 todos los puntos cardinales de la Primera Divisi\u00f3n para iniciar, en el verano de 2008, un emotivo viaje de retorno con destino hacia la sociedad blaugrana para coprotagonizar los cap\u00edtulos m\u00e1s emotivos de centenaria historia de la instituci\u00f3n y brindar con un ascenso a Primera que el destino le deb\u00eda. Sergio viaj\u00f3 con la expedici\u00f3n del Levante para afrontar el choque de vuelta en Tenerife y se qued\u00f3 en La Isla. No hay un \u00e1pice de inventiva en esa afirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El futbolista ni tan siquiera regres\u00f3 a Valencia tras la cita del K.O. Jupp Heynckes se encaprich\u00f3 de aquel jugador que sobresal\u00eda por una fuerza descomunal cuando se posicionaba sobre el pasto. En cierto modo, Sergio era un futbolista que enga\u00f1aba con la misma facilidad con la que los trampantojos propon\u00edan fascinadores juegos a la visi\u00f3n en las catedrales medievales. Nada era lo que parec\u00eda. Su cuerpo herc\u00faleo escond\u00eda a una gacela capaz de retar al sprinter m\u00e1s dotado. El t\u00e9cnico alem\u00e1n fue cincelando un nuevo perfil de futbolista que hizo fortuna en el eje de la zaga. Sin embargo, en aquel domingo de marzo de 1994, de ilusiones juveniles por confirmar, Sergio tuvo a Masnou y a Uriz como su particular guardia pretoriana. Su misi\u00f3n era asociarse con Arquero y Fabado y enlazar con Eloy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Hoy llevas el diez de los grandes. No hace falta que bajes en exceso. Tienes que buscar los huecos y trata de enlazar con los atacantes. Juega tranquilo, advirti\u00f3 Juande Ramos en la charla personalizada previa al partido de Liga. 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